
Lunes de 19:30 a 21h.
Alexander Kluge, el cine como pensamiento
Dictado por Alejandra Ruiz
Frecuencia quincenal
Arancel: $17.000 cada encuentro.
Alexander Kluge murió el 25 de marzo de 2026. Tenía 94 años y una inmensa obra.
"Novelista, cuentista, director de cine, rumiante empedernido, cronista, productor de radio y televisión, pedagogo, pensador político y social: Alexander Kluge es una figura gigante de la cultura alemana. Junto con Pasolini, representa lo más vigoroso y original de la idea europea del artista como intelectual, el intelectual como artista, que floreció en la segunda mitad del siglo XX. Unos cuantos de sus muchos libros y películas son logros brillantes, esenciales." Susan Sontag
Kluge nació en Halberstadt en 1932. A los 13 años sobrevivió el bombardeo que destruyó su ciudad. Esa experiencia atravesó toda su obra. Estudió derecho, historia y música en Frankfurt, donde conoció a Theodor Adorno en el Instituto de Investigación Social y trabajó como su asesor legal. Por consejo de Adorno comenzó a investigar el cine y en 1958 trabajó como asistente de Fritz Lang. En 1962 fue uno de los firmantes del Manifiesto de Oberhausen, que declaró muerto al cine alemán de los años 50 y propuso uno nuevo hecho desde la autoría, la independencia y el compromiso político. Ese mismo año fundó el Instituto de Cinematografía de Ulm con Edgar Reitz, donde se formaría la generación de Wenders, Herzog y Fassbinder.
La Historia ya no será la misma después del siglo XX. La invención de la imagen en movimiento, el registro directo del acontecimiento modificó para siempre la relación entre la memoria, el archivo y el concepto mismo de verdad. Kluge fue uno de los pocos cineastas que entendió esto con toda su profundidad: el cine no solo documenta la Historia, la interrumpe — introduce las historias que ella suprime, los fragmentos que el relato del poder necesita enterrar para sostenerse. Y desde esa convicción construyó una obra que no reconoce fronteras entre el ensayo, la ficción, el documental, la televisión, la literatura y la filosofía.
Con su primer largometraje, Anita G. (1966), ganó el León de Plata en Venecia. Dos años después, Los artistas bajo la carpa del circo: desconcertados obtuvo el León de Oro. En 1972 publicó junto al sociólogo Oskar Negt Esfera pública y experiencia, texto fundamental para pensar los medios de comunicación como territorio político. En 1987 fundó su propia productora de televisión, DCTP, desde donde produjo miles de horas de entrevistas con Heiner Müller, Godard, Herzog, Gorbachov. No dejó de trabajar hasta el final. Su última película, Primitive Diversity (2025), reflexionaba sobre la inteligencia artificial y el futuro de las imágenes.
Estos dos encuentros proponen visitar algunas de sus obras como punto de entrada a una filmografía vasta y singular: la de un cineasta y pensador cuya pregunta central — si el cine puede construir experiencia colectiva frente al bloqueo que producen los medios dominantes — nunca estuvo tan vigente como ahora.
"Para mí el 'cine' es inmortal y más antiguo que el arte de filmar. Se basa en la comunicación pública de lo que nos 'mueve por dentro'. En esto el cine y la música están emparentados. Ninguno desaparecerá. Incluso cuando los proyectores hayan dejado de traquetear, habrá, lo creo con firmeza, algo que 'funcione como cine'."
Alexander Kluge, 120 historias del cine, Caja Negra, 2010.
6/04 – El principio cine — El cine como contraesfera pública
Oberhausen, Adorno, Frankfurt.
Anita G. (Abschied von gestern, Alexander Kluge, R.F.A., 1966, 84 min.)
Anita es una víctima de su tiempo: lo que hace está determinado por su educación. Es doblemente extraña, como judía y como refugiada germano-oriental. Trata de integrarse, trabaja como vendedora de discos o camarera y busca seguridad social. En su camino, se le interpone repetidamente no tanto la crueldad de la sociedad como su propio yo. Claramente influenciado por los experimentos formales de Godard, el primer largometraje de Kluge está protagonizado por la hermana del realizador, Alexandra Kluge, una joven alemana en lucha constante con todo lo que la rodea, particularmente las instituciones, una angry young woman en fuga permanente hacia ninguna parte. León de Plata en el Festival de Venecia 1966.
Los artistas bajo la carpa del circo: desconcertados (Die Artisten in der Zirkuskuppel: ratlos, Alexander Kluge, R.F.A., 1968, 100 min.)
Leni Peickert se propone fundar un circo diferente a lo habitual. Sin embargo, advertida por las reacciones de sus colaboradores de que el circo reformado es algo que queda en la abstracción, suspende la sesión inaugural. Kluge atrapa la atención del espectador con permanentes cortes y superposiciones, cambia del blanco y negro al color, inicia escenas sin terminarlas, superpone el sonido de dos escenas creando un mosaico de piezas desconcertantes. En este cuento alegórico —un collage de material documental, meditaciones históricas y filosóficas e hipnóticos planos de luces chispeantes y tigres bailarines— Leni sueña con un circo donde los elefantes se lanzan contra la audiencia y los trapecistas recitan las leyes de la física. Sus esfuerzos se ven frustrados por un sistema capitalista desatento y un público desinteresado. Con sus múltiples referencias al pasado nazi, el film es también una reflexión sobre el deseo humano de dominación y la precaria situación del artista en la sociedad. León de Oro en el Festival de Venecia 1968.
Lectura: "Las tres máquinas que constituyen el cine", selección de 120 historias del cine, Alexander Kluge, Caja Negra Editora, Buenos Aires, 2010.
Kluge describe las tres máquinas que hicieron posible el cine: la cámara-proyector de Lumière y Edison; la sala y el público como esfera pública a cambio de un pago; y las penny arcades de Nueva York, donde el cine irrumpió espontáneamente a partir del deseo acumulado de personas que querían apartarse por un momento de la vida real. Esta tercera máquina, dice Kluge, no fue inventada por empresarios sino por la necesidad de las personas. El texto de partida para entender por qué Kluge hace el cine que hace.
20/04 – ¿Se puede filmar El Capital?
Marx, Eisenstein y Kluge: el proyecto imposible.
Noticias de la antigüedad ideológica: Marx / Eisenstein / El Capital — Programa I: "Eisenstein y Marx en la misma casa" (Nachrichten aus der ideologischen Antike, Alexander Kluge, Alemania, 2008, 189 min.)
En noviembre de 1929, pocos días después del crac de la Bolsa de Nueva York, el realizador soviético Sergei Eisenstein visitó al novelista James Joyce en París. Eisenstein no se venía con minucias: quería hablar con Joyce sobre el magnum opus de un tercero, Karl Marx. En concreto, Eisenstein le confesó a Joyce su idea descomunal de filmar El Capital, e incluso de filmarlo según la estructura narrativa del Ulises: un día cualquiera en la vida de un trabajador. Lo cierto es que ya desde 1927, sin siquiera haber terminado de montar Octubre, Eisenstein había empezado a tomar notas: "Está tomada la decisión de filmar El capital, según Karl Marx." Su proyecto, se sabe, jamás se concretó.
Ochenta y un años después, Kluge fue tras las huellas de Eisenstein. "El plan de Eisenstein de filmar El capital me conmovió tanto que quise rendirle un pequeño tributo", dice Kluge, y en sus palabras no hay un ápice de ironía. Su homenaje devino una película-ensayo de casi diez horas, dividida en tres programas. En este taller vemos el Programa I.
"La Bolsa no debe estar representada por la 'Bolsa', sino por miles de pequeños detalles", había anotado Eisenstein. Así fue exactamente que Kluge llevó a cabo su memorial: una obra minuciosa, capituliforme, de dramaturgia esferoidal. Un ensayo que habla de Marx en el lenguaje de Hölderlin, se deleita en excursos de música contemporánea y óperas wagnerianas, y entrevista a los principales pensadores vivos de Alemania: Hans Magnus Enzensberger sobre el Viernes Negro de 1929, Peter Sloterdijk sobre las metamorfosis de la plusvalía, Boris Groys sobre las utopías biopolíticas en la Rusia de 1917, Oskar Negt y Joseph Vogl. Con retórica sofista, toda la obra sostiene la pervivencia de la antigüedad en la obra marxiana. Kluge releyó El Capital y buscó desquiciadamente las imágenes que hoy podrían traducirlo.
"¿Es la nueva película de Kluge una confirmación del marxismo? ¿Sigue siendo marxista? ¿Lo ha sido alguna vez? ¿Y qué significaría hoy 'ser marxista'? Marx no es ni actual ni desfasado: es un clásico, y toda la tradición marxista y comunista es precisamente esa edad de oro de la izquierda, a la que se volverá una y otra vez con los resultados más apabullantes y fanáticos, productivos y contradictorios." Fredric Jameson, New Left Review
Lectura: "Versión para el cine de la 'plusvalía'. Un plan de Eisenstein y del hermano de Dziga Vértov" — selección de 120 historias del cine, Alexander Kluge, Caja Negra Editora, Buenos Aires, 2010.
El texto del libro que es el punto de partida exacto de esta película. Kluge narra los dos proyectos fallidos para filmar El Capital: el del hermano de Vértov en 1921, que imagina mostrar el proceso de producción al revés —la vaca regresando al matadero, los pedazos uniéndose solos—, y el de Eisenstein en 1928, que reúne un conglomerado de conceptos marxistas y no encuentra cierre dramatúrgico. La historia de por qué hay ideas que el cine siempre intenta filmar y nunca puede. Leer antes de la clase.
Sobre la profesora
Alejandra Ruiz
Es docente y curadora independiente de cine. Realizó la carrera de Artes Combinadas de la UBA y la maestría en Estudios de Teatro y Cine Latinoamericano y Argentino.
Como docente se desarrolló en el área de cine, dictando desde 2007 talleres y cursos en diversos centros de formación públicos y privados. Realiza desde 2015 Jugando con el cine, un taller destinado a infancias para descubrir el lenguaje cinematográfico.
Es co fundadora del Cineclub Comunidad Cinéfila, desde 2011, dedicado a la difusión del cine argentino y de la sala virtual Comunidad Cinéfila www.comunidadcinefila.org
Modalidad de cursada
Online
Encuentros sincrónicos por Meet.
Para los asistentes que tengan dificultades de asistencia en alguna fecha se ofrece la grabación de la clase.
