Los corroboradores

COMUNIDAD CINÉFILA | CINECLUB DE CUARENTENA

En estos tiempos donde tenemos que cuidarnos entre todos, les proponemos seguir encontrándonos, de forma virtual, para celebrar nuestra pasión por el cine, hasta que volvamos a encontrarnos en una sala de cine.

Compartimos las películas y conversaciones con los directores.


¡Esperamos sus opiniones y comentarios!




LOS CORROBORADORES

(Luis Bernardez, 2016)


Buenos Aires no existe. París tampoco. Todo es parte del plan de Los Corroboradores, una sociedad secreta porteña de fines del siglo XIX que se propuso copiar París en Buenos Aires y que aún sigue activa. Suzanne es una periodista francesa que viaja a Buenos Aires a pedido de Martín Dressler para realizar una visita guiada por edificios franceses copiados de París. Pero Dressler nunca se presenta. Suzanne descubre que Los Corroboradores fueron una sociedad secreta que, a fines del SXIX, se propuso copiar París en Buenos Aires. Pero hacia 1930, Los Corroboradores desaparecieron de la historia y se volvieron un mito. Suzanne cree que están tras la desaparición y de Dressler y ahora van por ella.


El mito


Se cree que Los Corroboradores fueron una sociedad secreta porteña de inicios del siglo XX que se propuso copiar París en Buenos Aires. La leyenda dice que la sociedad secreta fue creada, entre otros, por Carlos Pellegrini y Miguel Cané; y que funcionaba en el antiguo Jockey Club de la calle Florida, desde donde moldearon la ciudad y el imaginario nacional. Pero hacia 1930 se perdieron sus rastros y se volvieron un mito.


¡Que disfruten la película!

https://vimeo.com/230045176?fbclid=IwAR0S5UU6qzJZ-4uON1GIfkxzNCkk17f3RE5s2z5wRr-3G-nsVrM5mgcrYOI




Conversación con Luis Bernardez


  • ¿Cómo surgió el proyecto de la película? La película es una investigación sobre un mito olvidado. Los Corroboradores fueron una sociedad secreta de la élite porteña de fines del SXIX que se propuso copiar París en Buenos Aires. Pero hacia 1929 se pierden los registros. Creo que el mito es una de las formas de la verdad encubierta. El proyecto de país de la Generación del 80 creó un imaginario mítico que aún hoy intenta volverse realidad. Los Corroboradores fueron más que un mito. Fueron un proyecto de país que persevera aún hoy en nuestro carácter aspiracional como sociedad. Hay toda una construcción del imaginario identitario (“somos La París del Plata”) que se encarna en la ciudad y en sus construcciones que nos recuerdan lo que pudimos ser. O aún podemos ser. Nuestro siglo veinte y nuestro imaginario es el campo donde se da esa batalla mítica. Y no hay nada más real que lo imaginario para una sociedad que se piensa, se ve y quiere ser otra. Por lo tanto, la película se plantea entre el cruce de lo factible del mito y el imaginario que crea. Muta de documental a thriller arquitectónico.

  • ¿Cómo fue la preproducción e investigación? Los desafíos fueron varios. Por un lado la investigación histórica, política y cultural del imaginario de la Generación del 80, que llevó más de 5 años. Y para darle forma cinematográfica a la reconstrucción del mito, era esencial vincular datos, imágenes, hechos y personas reales en un relato coherente. Para que ello, más allá del material de archivo (son espectaculares las imágenes fílmicas del Buenos Aires del 1900), fue esencial definir quienes eran los entrevistados, tanto como el ámbito que representan (Carlos Altarmirano–Sociólogo-, Fabio Grementieri–Arquitecto-, Daniel Schávelzon–Arqueólogo-, Gabriel DiMeglio–Historiador-, Rafael Cippolini–Crítico Cultural-, etc). Hubo una investigación previa para el desarrollo y escritura del guión. Luego, durante la Preproducción 2 archivistas trabajaron consiguiendo los materiales solicitados para el rodaje. Finalmente, durante el montaje otro archivista aportó lo que faltaba y yo personalmente terminé yendo a buscar las imágenes que faltaban para armar las secuencias, ya con un montaje afilado. Pero es esa instancia, ocurrieron sorpresas inesperadas, regalos fortuitos del azar que mejoraron lo que teníamos y sugirieron ideas nuevas, secuencias mejoradas y nuevos caminos que no creíamos posibles pues no estaban las imágenes. Las imágenes pertenecen, en su mayoría, al Archivo General de la Nación. Casi todo lo que se ve es acervo cultural nuestro. Muy pocas son de otras fuentes. Y las copias que se muestran en la película, son copias reales.


  • ¿Qué dificultades te fuiste encontrando y como las resolviste? Desde la primer idea al estreno llevó 10 años. Fue un proceso muy lento. Mas de 5 años de lecturas, investigación, buscar material de archivo fotográfico y fílmico. Desde el 1er borrador del guión hasta tener una versión satisfactoria habrán pasado 6 años. Luego vinieron varias presentaciones a Concursos hasta que ganamos Ópera Prima en 2013. Pero el dinero para filmar estuvo un año después. Filmamos 5 semanas Y al final del Rodaje me quedé sin plata para vivir (mis sueldos de Guionista, Director y Productor los aporté). Así que tuve que salir a trabajar como Asistente de Dirección e iba montando tras juntar plata. Todo esto que en un momento fue tedioso hizo crecer la película y le permitió encontrar su forma con el paso del tiempo. Debo agradecer, en ese sentido, a Federico Eibuszyc, el Productor, que me bancó durante todo el proceso. Gracias a sus gestiones con el Ministerio de Relaciones y Culto, el Director de Fotografía y yo pudimos viajar una semana a París a filmar los edificios originales que se copiaron en Buenos Aires. Finalmente logramos el aporte de Mecenazgo para finalizar la postproducción y cerrar la película.


  • ¿Qué opinas sobre la declaración del Incaa de emergencia cinematográfica? Estoy completamente de acuerdo. Creo que el cine es, más que una industria cultural, una construcción de identidad. Nos refleja, nos cuenta, nos problematiza. Si no contamos nuestras historias, miedos, alegrías, esperanzas, vamos a ser contados por otros relatos y nuestra identidad, como sociedad, estará en riezgo. Debemos narrarnos. Debemos poner nuestras ficciones y documentales en las pantallas. Y para ello el INCAA es fundamental. Es un deber del Estado. Y para ello se necesita dinero.

  • ¿Cómo pensás que será el futuro del cine? Hoy día, muy dificil saberlo. Tal vez la experiencia de ir a una sala sea un recuerdo... una actividad riesgoza. Tal vez volvamos a la normalidad - vía vacuna - y todo haya sido un mal sueño. Pero creo que tanto las condiciones de Producción y de Recepción serán afectadas. ¿Volverán los autocines? ¿O terminará todo en un celular? No lo sé.

  • ¿Cómo pensás que se puede establecer la relación con los espectadores con el cine fuera de las salas cinematográficas? Hoy día, a través de las pantallas hogareñas. Pero tal vez las salas cinematográficas sean un recuerdo y deban - las películas y los espectadores - ir a otras paredes...