La eterna noche de las 12 lunas

Un rito ancestral que unen a una niña y su abuela en la comunidad Wayúu en Guajira, Colombia.



Doce lunas, un año, fue el tiempo que permaneció encerrada la niña indígena Wayúu, Filia Rosa Uriana, la llegada de su primera menstruación marcó su entrada. En este largo periodo de aislamiento, la pequeña Fili fue sometida a unos rituales indígenas propios de esta cultura. Aprender a ser mujer en su soledad, es el gran objetivo de este rito ancestral milenario


FICHA TÉCNICA Año: 2013 Duración: 87 min. País: #Colombia Dirección: Priscila Padilla Guión: Priscila Padilla Música: Sol Okarika, Daniel Rubio Fotografía: Daniela Cajías Reparto: Documentary, Cecilia Uriana, Filia Rosa Uriana, Remedios Uriana, Cecila Iguarán Productora: Doce Lunas Producciones, Banda Imagen



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PRISCILA PADILLA

Guionista, directora y productora egresada del Conservatoire Libre du Cinemá Francaise, en París, Francia. Ha realizado estudios complementarios en Libretos para Televisión, Dirección de Actores, Historia del Arte, Estética Cinematográfica, Estética del Documental y Montaje Cinematográfico. Su amplio recorrido académico la impulsa a enfrentar proyectos documentales desde una estética y una narrativa personal en la que los conflictos entre mujer y sociedad constituyen un eje narrativo fundamental.

Entre 1990 y 1992 realizó cuatro capítulos para la serie documental de televisión Artesanos en Bogotá, desde entonces su búsqueda profesional se ha dirigido a los formatos de no ficción. Entre 1993 y 1994, realizó cuatro capítulos para la serie La historia de la radio en Colombia; posteriormente el documental para televisión Los rituales de la ausencia (1995) desarrollado para el Ministerio de Cultura, con el que fue nominada al Premio Nacional de Televisión Simón Bolívar; Ilusiones de radio (1995-1996) que recibió el Premio Verbo Films “Creadores de Imágenes” al Mejor Guion Documental en Brasil; la serie documental de 15 capítulos Las mujeres cuentan (1997) con la que obtuvo una Mención de Honor a la Mejor Serie Documental de la Red Latina de Televisiones Culturales -R.A.L.- en Punta del Este, Uruguay; el mediometraje para televisión Sueños de vida (2001-2002), ganador de una Mención en la Modalidad de Derechos Humanos en el Festival Internacional del Documental “Los Tres Continentes” (Argentina); la serie infantil Bogotá, fuera de clase (2007–2008) para la Fundación Kelloggs Internacional y la Fundación Nueva Cultura de Colombia; entre otros.

Su primer trabajo cinematográfico fue el cortometraje en 16mm Memoria, viva (1989), posteriormente vino el largometraje documental Las mujeres por la paz y contra la guerra (2004), producido por la Organización Internacional para las Migraciones -O.I.M.- y la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura; el largometraje Como volver a nacer (2005), producido por el Fondo Global para las Mujeres y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer –UNIFEM-, Los huéspedes de la guerra (2006); Nacimos el 31 de diciembre (2011); y La eterna noche de las doce lunas (2013); estos tres últimos, ganadores en diferentes modalidades del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico –FDC-.





La eterna noche de las doce lunas la llevo a convivir con la comunidad Wayúu para registrar un año de encierro ritual en el que una niña se convierte en mujer. ”Yo quería contar a través de una niña cómo se daba ese proceso, y mostrarle al mundo cómo esta práctica cultural, que la gente piensa que no existe, es una herramienta de reflexión, donde la mujer empieza a conocer su cuerpo, y a asumir el papel que la mujer Wayúu representa en su comunidad. Yo generalmente dormía en otro rancho, pero un día la abuela de Pili me dijo que debía dormir con la niña, a partir de ahí yo dormía con ella, fue un honor para mí, fue el momento en el que nos pudimos acercar y en el que realmente pude conocer su historia, su experiencia. En ese momento en el que la niña está aislada y aparentemente dormida, es cuando realiza una profunda reflexión de su ser, un momento para pensarse y construirse como mujer Wayúu. Ojalá yo hubiese tenido esa oportunidad para reflexionar, es realmente una etapa donde se vuelve a nacer. Lo que me aportó fue que me ayudó a pensarme como mujer, a quererme como mujer”.